Era una de esas personas en que la palabra "bueno" adquiere pleno significado. Amable, trabajador, conciliador, responsable, el tipo que te encantó como jefe, el compañero incansable, el periodista riguroso, el amigo que te dio todo su apoyo. Cuando superó hace un año un grave problema de salud exudaba alegría y ganas de vivir... Tenía 32 años. Hace un par de horas me dijeron que había muerto. Y todavía no me he hecho a la idea. Lo echaremos de menos.