Como sigan exagerando el ruido que (supuestamente) hace el chocolate de los helados al morderlo va a llegar un momento en el que al comerte un Magnum se produzca una onda sónica que te reviente los tímpanos a ti* y a toda tu familia, rompa los cristales de las casas cercanas, haga saltar las alarmas de los coches de todo el barrio, inquiete a los animales en varios kilómetros a la redonda y provoque la activación de los planes antiterroristas.
*: posiblemente a ti la cabeza entera.