La portavoz Popular Susana Mozo acompañada de su concejala Mª del Carmen Gamón, hija del Director General de Seguridad de la Comunidad de Madrid, han iniciado una campaña política de acoso al ayuntamiento de Fuenlabrada, personalizándola en su alcalde Manuel Robles.
En efecto, la creación de las BESCAM, la policía autonómica de Madrid sin ser policía autonómica sino camuflada como policía local en manos y sujeta en teoría a la autoridad de los alcaldes se convirtió en un elemento de fractura del cuerpo. Con ello, se socava la autoridad municipal, y se les imbuye a los agentes de un falso espíritu de superioridad, de cuerpo de élite por encima de los vulgares agentes policiales normales.
Algunos de los policías detenidos pertenecen también a las Bescam (brigadas policiales regionales). El caso de corrupción policial en Coslada podría extenderse fuera de las fronteras de este municipio. La Policía Judicial está preparando la segunda fase de la operación Bloque, que llevará probablemente a la detención de nuevos agentes en Coslada y en municipios próximos a la localidad.
La reincidencia se ceba con la Comunidad de Madrid. Ante el incremento de los delitos y la ausencia de un aumento de los agentes de seguridad por parte del Estado, el gobierno de Esperanza Aguirre ha hecho público un dato significativo: cincuenta delincuentes que actúan en la región acumulan ya denuncias y causas como autores de más de 2.000 delitos. Y digo yo..¿Cuando parará esto?
La Comunidad de Madrid ha convocado para el miércoles, de forma extraordinaria, la Comisión de seguridad y seguimiento del convenio entre el Ayuntamiento de Coslada y las Brigadas Especiales de Seguridad (BESCAM). El Gobierno de Aguirre pretende "abrir de manera inmediata un expediente al Consistorio por la supuesta mala utilización de fondos públicos del Gobierno regional que no han sido destinados a lo que deberían, que es velar por la seguridad de los ciudadanos de la localidad".
Agentes de las Brigadas Especiales de Seguridad de la Comunidad de Madrid (BESCAM) de Coslada detuvo por robar un coche a un hombre, que alegó ser un 'agente secreto en misión especial' como funcionario del Estado. El joven se negó a salir del coche y profirió insultos a los agentes. A continuación, ante la sorpresa de éstos, les comentó que pertenecía a un Cuerpo del Estado y estaba realizando "una misión especial" para la que necesitaba ese coche. Al pedirle la acreditación profesional, el presunto ladrón resultó ser un soldado en activo.