Investigadores de las las universidades de Princeton e Indiana descubrieron bacterias extremófilas enterradas bajo 3,2 km. de roca sólida, allá donde el sol dador de vida nunca alcanza. La mayoría de los seres vivos de la Tierra dependen de la energía del sol, pero en lugar de eso, estas bacterias encontraron otra fuente de energía: ¡la radiación! Resumiendo: estos seres se asientan sobre el uranio, beben lejía y comen roca sólida, lo cual deja a cualquier “estómago de acero” humano a la altura del betún. "La vida siempre se abre camino..."
Un experimento del microbiólogo Andrew C. Schuerger de la NASA revela que los extremófilos de la Tierra no sobrevivirían en Marte. Mediante simulaciones de las condiciones de la superficie del planeta rojo realizadas en laboratorio, su equipo descubrió que las bacterias extremófilas, que pueden vivir en el perfamfrost siberiano con relativa facilidad, mueren en Marte. Cualquier organismo vivo en Marte tendría que ser distinto a todo lo visto anteriormente. En español: www.odiseacosmica.com/2009/06/nuevo-estudio-indica-que-los.html
[c&p] Hallan microorganismos a gran altura, en la estratosfera y en la cumbre de un volcán de más de 5000 metros. Todos ellos aumentan la lista de extremófilos conocidos.[..] Aunque este estudio no establece el origen extraterrestre de la vida sobre la Tierra, sin embargo anima en la búsqueda de vida más allá de ella. Relacionada: meneame.net/story/extremofilos-en-kamchatka
Radiación nuclear, temperaturas de más de 80º C o rondando el cero, ambientes sulfurosos o alcalinos... Unas condiciones extremas y letales para los humanos y la mayoría de los seres conocidos, pero un paraíso para los extremófilos. El descubrimiento de estos seres, hace unas décadas, desarmó el "bio-reduccionismo": las condiciones para albergar vida son mucho más amplias de lo que se creía y, por tanto, no resulta descabellado pensar que también lo sean fuera de la Tierra
Galería fotográfica de extremófilos y su habitat. (Via Mezvan, nótame)
Hace unos días leíamos sobre el descubrimiento de unas bacterias extremófilas enterradas bajo 3,2 km. de roca sólida meneame.net/story/extremofilos-atomicos . Pues bien aquí están un par de fotos de las susodichas bacterias "comedoras de uranio".
Chris Impey, de University of Arizona in Tucson, en una entrevista para Newscientist, hace una pequeña recopilación de los organismos extremófilos que hay en la Tierra. La idea es que quizás haya organismos similares en otros planetas donde el ambiente es extremo. Según Impey la vida en la Tierra está por todos lados, incluso en los sitios más inconcebibles. La misión Phoenix a Marte, ahora tan de moda en los medios, esta estos días buscando hielo de agua en la región polar.
Astrobiólogos de la Universidad de Valladolid, del Centro de Astrobiología (CAB) y del NASA-Ames Research Center de Estados Unidos han desarrollado una campaña de ensayos con instrumentos diseñados para las próximas misiones de exploración de Marte de la ESA y la NASA. Usan este cauce lleno de extremófilos como banco de pruebas de instrumentos que participarán en futuras misiones de exploración a Marte: Raman-LIBS, Tele-raman (UVA y CAB), espectrómetro Moessbauer, CheMin (NASA-Ames) y el SOLID.
Es un artículo antiguo (04 de junio de 2004), pero me ha parecido muy de actualidad relacionándolo con los descubrimientos sobre la salinidad marciana (Relacionada: meneame.net/story/agua-marte-podria-ser-demasiado-salada-para-albergara ). El Gran Lago de la Sal en Utah tiene una cualidad que lo hace casi de otro mundo. La vida apenas debería existir aquí, pero el lago está rebosante de vida. Este mar interior es el hogar de docenas de especies de microorganismos con gran resistencia a la sal llamados halófilos.
Microbios en reactores nucleares y bacterias que vuelven a la vida luego de 32.000 años de estar congeladas: ¿esto significaría que puede existir vida en otras partes del cosmos?
[c&p] Han descubiertos microorganismos capaces de sobrevivir y de realizar la fijación de nitrógeno a 92 grados centígrados y que representan el linaje más antiguo conocido capaz de realizar esa labor. Los extremófilos son microorganismos que viven en condiciones extremas. Hay algunos que viven en medios muy ácidos, otros en medios muy salinos o incluso hay alguno que puede vivir al lado de un reactor nuclear porque es resistente a la radiación.
La Halobacterium NRC-1 es el organismo conocido más reistente a la radiación, capaz de soportar unos 18.000 dosis de radiación -bastan 10 para matar a una persona. Esto duplica la marca establecida por la D. radiodurans, descubierta en los años 50 del pasado siglo como única superviviente de una comida irradiada. Este tipo de bacterias son especialmente buenas reparando su propio ADN. Vía Microsiervos.
Luis Miguel Ariza basa en los hallazgos de “intraterrestres”, formas biológicas dentro de la corteza terrestre, el posible “intercambio de material” entre la Tierra y Marte hace miles de millones de años. Los seres vivos del volcán submarino Nikko, las “Cascadas Sangrientas” de la Antártida,... “La diversidad de bacterias en la Tierra es tan enorme que ni el peor holocausto nuclear les afectaría lo más mínimo”. Según la teoría de los hidrocarburos primordiales “la Tierra podría ser una gasolinera gigante”...
Imagina una piscina llena de ácido de baterías. ¿Querrías meterte para darte un chapuzón? ¿Y meter sólo la mano? Como humanos que somos, tenemos bastantes dificultades para soportar el contacto con medios de pH extremo.
Una de las obras más famosas de Julio Verne es "Viaje al centro de la Tierra". Lo cierto es que Verne no parecía andar muy desencaminado. Los volcanes tienen que ver con esta historia. Y si profundizamos en la corteza terrestre vamos encontrando formas vivas, pero no son gigantescas criaturas, sino microorganismos. En la revista Nature se publicó recientemente un estudio en el cual se demostraba la gran abundancia de microorganismos en las rocas basálticas de las dorsales.
La Phoenix tiene sus limitaciones por un recorte de presupuesto de 420mill.$ No lleva instrumentos capaces de identificar fósiles de elementos vivos. En su lugar, tiene un conjunto de hornos y un analizador de gas que calentarán el suelo y el hielo y “olerán” los vapores resultantes buscando elementos amigables con la vida. Su laboratorio de química húmeda probará el ph o acidez del suelo de la misma manera que lo hacen los jardineros. Y su microscopio examinará los gránulos del suelo buscando minerales que podrían indicar la presencia de agua.
Este artículo solo habla de formas de vida conocidas en la tierra, pero después de leerlo hay preguntas de actualidad que adquieren un nuevo significado. ¿Puede haber vida fuera de la tierra? ¿La vida se ha adaptado al medio terrestre? ¿El medio terrestre es el único posible para la vida? La sonda Phoenix posada en Marte ha descubierto hielo. Este artículo es muy antiguo, pero me ha parecido buenísimo para explicar como la vida es capaz de prosperar en los ambientes más hostiles imaginables. Más en es.wikipedia.org/wiki/Extrem%C3%B3filo
Si hubo vida en la superficie de Marte en el pasado, podrían haber disfrutado de un flotante viaje salado, si hubiesen podido medrar en un entorno tan hostil, sugiere una nueva investigación. Los minerales en las rocas sedimentarias encontradas en Meridiani Planum por parte del rover Opportunity de la NASA sugieren que se formaron en agua extremadamente salada, incluso más salada que los océanos de la Tierra. El agua estuvo definitivamente presente al menos durante cortos periodos de tiempo en Meridiani Planum, dijo, pero nadie sabía...
"Descubren un extremófilo fotosintético en el parque Yellowstone. Este microorganismo vive en aguas hidrotermales de origen volcánico. Los microorganismos que viven en las fuentes hidrotermales de este parque forman mantos multicapa de diversos colores: rojo, naranja, amarillo verde y marrón. En esos mantos viven millones de estos organismos formando colonias alimentadas de la actividad volcánica, de sus compañeros y de la luz del sol. Cinco de los 25 fila de bacterias (incluidas la cianobacterias) producen clorofila, que es la molécula fotosin
Deinococcus radiodurans (D. rad) sobrevive a niveles extremos de radiación, temperaturas extremas, deshidratación, y exposición a compuestos genotóxicos. Sorprendentemente, tienen incluso la habilidad de reparar su propio ADN, normalmente en menos de 48 horas. Conocidas como extremófilos, bacterias como D. rad resultan de interés para la NASA en parte porque podrían ser adaptadas para ayudar a los astronautas humanos a sobrevivir en otros mundos.