Los problemas siguen instalados en la casa de Paul Gascoigne. Hace escasos días, su mujer y sus hijos acudieron a un programa de televisión para promocionar el documental que resume la debacle del ex futbolista inglés. Poco antes, Gascoigne aseguró que era "increíble que hayan permitido que un niño de 12 años hable en un documental". Su mujer, en cambio, niega la máxima: "Todo este show lo ha promovido él. Hemos colaborado porque él nos lo pidió, no para ganar dinero ni para culparle de nada".
Gazza parece haber llegado al límite a pesar de contar con sólo 41 años de edad. No tiene la intención de dar marcha atrás. Al menos eso asegura. Según pasan los días, la línea que separa la vida y la muerte se hace más imperceptible en el caso del ex internacional británico. Da igual que Alex, la viuda del legendario norirlandés George Best —quien murió víctima de su adicción al alcohol—, hiciera una llamada de auxilio desesperada en favor de Gascoigne en fechas recientes. Paul se fugó de la clínica en la que se hallaba ingresado en Tun
Gascoigne intentó quitarse la vida el pasado domingo cuando se encontraba hospedado en el Millenium Hotel, de Londres, al que llegó alrededor de las 13.00 horas luciendo una chaqueta de piel de leopardo y un sombrero. Llamó al ‘room service’ para que le sirvieran un filete. Sin embargo, inmediatamente después de hacer su pedido, pidió que únicamente le entregaran un cuchillo, con el que dijo que quería cortarse las venas.
Reconoce haber sufrido tres desavenecimientos durante su terapia de rehabilitación · Se intentó suicidar por su problemas con el alcohol y la drogas
menéame