Rick Lisko hace unos días se encontró con una grata sorpresa. Circulando con su furgoneta por una carretera de Wisconsin atropelló a un ejemplar de ciervo un tanto “especial”: tenía siete patas, de tres de ellas sobresalían apéndices de unos doce centímetros de longitud y, lo más sorprendente, también disponía de organos sexuales masculinos y femeninos. Y antes de que ningún investigador o científico pudiera llevarse a la pieza para su estudio, se llevó el ciervo a su casa y con unas patatitas se zampó al venado. WTF?
Amy creció durante doce años siendo tratado como una hembra. Sin embargo, el caballo tenía el aparato genital de ambos sexos. Después de años traumáticos, por fin logró convertirse en un macho.
Una controvertida película (sobre una adolescente hemafrodita) representará a Argentina en la entrega de premios Oscar, que otorga la Academia de Cine de Hollywood, y competirá en la sección oficial de los Premios Goya, que otorga la Academia Española de Cine.