Los investigadores del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian observaron la estrella en formación "Source I" en un cúmulo de soles masivos en la nebulosa Kleinmann-Low, un semillero de gran formación de estrellas, en Orión, a través del Very Long Baseline Array (VLBA). La observación se realizó a intervalos mensuales durante dos años y luego se ensamblaron las imágenes individuales en una secuencia de vídeo ( www.youtube.com/watch?v=o7tNZL4sszA ). En español: www.noticiasdelcosmos.com/2009/11/develan-los-secretos-de-una.html
El primer objeto cosmológico formado en el universo fue una diminuta protoestrella con una masa de alrededor de un 1% de nuestro sol. Esta protoestrella estaba rodeada por una gigantesca masa de gas y creció hasta 100 veces la masa del sol en unos 10 000 años, según Naoki Yoshida de la Universidad de Nagoya en Japón. Es un crecimiento muy rápido en la escala cósmica.
"Los astrónomos han descubierto pruebas convincentes de que las enanas marrones se forman como estrellas. Usando el Conjunto Submilimétrico de Smithsonians (SMA), detectaron moléculas de monóxido de carbono salido disparadas de un objeto conocido como ISO-Oph 102. Tales flujos moleculares normalmente se ven en estrellas jóvenes o protoestrellas. No obstante, este objeto se estima que tiene una masa de 60 veces de la Júpiter, lo que significa que es demasiado pequeña para ser una estrella. Los astrónomos la han clasificado como una enana marrón.
Una nueva simulación por supercomputador ofrece la visión más detallada hasta el momento de cómo evolucionaron las primeras estrellas tras el Big Bang.El modelo sigue la física simple que regía los inicios del universo para ver cómo los fríos cúmulos de gas finalmente se convirtieron en gigantescos embriones estelares.“Hasta que no pones esa física en código, no puedes evaluar cómo se formaron las primeras protoestrellas”, dijo Lars Hernquist, astrofísico en la Universidad de Harvard.
[c&p] Los astrónomos observaron un objeto joven, llamado L1551 IRS5, en una fase de formación de protoestrellas a partir de una nube de gas y polvo, a unos 450 años-luz de la Tierra, en la dirección de la constelación de Tauro. Invisible para los telescopios ópticos debido al gas y al polvo, este objeto fue descubierto en 1976 por astrónomos usando telescopios infrarrojos. Un estudio en 1998 con el VLA reveló dos estrellas jóvenes orbitándose mutuamente, cada una rodeada por un disco de polvo (potencial conjunto de planetas a futuro)