Una vara que contiene un mini generador Van de Graaf hace levitar un objeto hecho de Mylar. Es mucho mejor de lo que suena esta descripción.
La noticia sorprende por su crudeza: Holanda, que presume de contar con uno de los sistemas educativos mejores de Europa, con índices de criminalidad bajos y un civismo ejemplar, cuenta con la primera clínica de la que haya constancia —la Reinier de Graaf Gasthuis, en Delft— específicamente dedicada a tratar a niños alcohólicos, con edades que oscilan entre los 11 y los 15 años. La explicación es clara: en el problema del alcoholismo infantil, los Países Bajos son la “bestia negra” de la UE, por encima incluso de Alemania.