La SGAE guarda 179,7 millones de euros que se han cobrado pero que nadie reclama. En ese paquete hay de todo: autores que no son socios de la SGAE, obras de creadores copyleft, derechos que se han recaudado de forma incorrecta, obras mal nombradas… Los inspectores de la SGAE han llegado a cobrar en festivales de música medieval cuyos compositores, obviamente, llevan siglos muertos. Hace un año, modificó sus estatutos para que ese dinero, a los cinco años, pase a formar parte de los “recursos económicos” de la sociedad.