Es hora ya de que la experiencia, la lógica y el respeto, entre otros, al derecho fundamental a la libertad individual, fuercen al abandono de las políticas prohibicionistas y represivas, cuyo fin no es otro que aumentar el control social del Estado sobre el individuo, restándole día a día mas espacio a sus libertades, pese a que simulen justificarse bajo el manto de una pretendida protección de la salud pública.
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