Francisca Llobell, de 73 años, vive espantada desde que a su hijo, de 42 años, le sobrevino una esquizofrenia paranoide. Su negativa a seguir el tratamiento farmacológico es la causa de continuos brotes violentos que han puesto en más de una ocasión en peligro la integridad física de su anciana madre, que vive en Teulada. Pero quien no pudo defenderse del ataque mortal de otro enfermo mental sin medicar fue la propietaria de un sex shop en Alicante, el pasado 2 de octubre.
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