Una nueva ley se somete al juicio del Parlamento Australiano y, de confirmarse, provocaría que aquella persona que se encuentre en las zonas aborígenes del país en posesión de material pornográfico deba pagar enormes multas o pasar hasta 2 años en la cárcel. La medida pretende eliminar aquellos factores que ayudan al abuso sexual de niños aborígenes, entre los que la pornografía se sitúa como uno de los principales, junto al alcohol y las drogas.
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