Ricardo Galli descubre en su blog "la trama de los fresquis": "Hace muy pocos días hablaba bien de Fresqui. No sabía que iba a arrepentirme tan rápido, y además darme cuenta que soy un iluso-capullo de tamaño descomunal. Vaya fantasmada, de muy baja calaña, propia de niñatos mal acostumbrados. Alucino."