La excusa es "salud y seguridad", y el Ayuntamiento de Hants alega que los pasillos estrechos del inmueble "agravan" el riesgo de tropezar con los felpudos de 'BIENVENIDO', con lo cual exige su extracción a los atónitos vecinos. Si los inquilinos no quitan dichas alfombras de la puerta, el Ayuntamiento entenderá que han roto su contrato de alquiler y procederá a emprender acciones legales para expulsarlos. (Ver fotos en el artículo)
Estos ingleses son unos bichos raros, pero me alucino de ver cómo el sistema educativo (privatización) y partes del estado policial inglés se van exportando poco a poco a toda la UE.