Benjamin Franklin, famoso inventor estadounidense del siglo XVIII, pudo haber ganado una auténtica fortuna patentando sus numerosos inventos (el pararrayos, las gafas bifocales, la armónica de cristal...), pero siempre se negó a esto aduciendo que "se sentía orgulloso de servir a los demás con sus inventos". Más: en.wikipedia.org/wiki/Benjamin_franklin
menéame
en.wikipedia.org/wiki/Founding_Fathers_of_the_United_States
El abogado se dedica a patentar, no a inventar.
El inventor lo tiene claro: si no se apoya en descubrimientos de otros nunca va a conseguir inventar nada. "Apoyarse en hombros de gigantes".