[c&p] Los inmigrantes que se embarcan en un cayuco desconocen que, en caso de que consigan sortear a la muerte, el viaje de nueve días desde Senegal hasta Canarias puede dejarles secuelas terribles. La peor es la amputación de sus miembros. Una treintena de los 21.500 jóvenes africanos que llegaron al archipiélago durante las avalanchas del año pasado han tenido que ser sometidos a esa operación. Para diez de ellos el diagnóstico ha sido especialmente duro: en el quirófano han perdido un brazo y una pierna.
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