Vendidos como aparatos para estimular la circulación sanguínea, los vibradores manuales fueron populares en la primera década del siglo XX por ser baratos y manejables. Dándole vueltas a la manivelita central de este Macaura's Blood Circulator, se conseguía una agradable vibración que, efectivamente, estimulaba la circulación sanguínea... de la vagina. A pesar de la proliferación de aparatos eléctricos mucho más modernos, este modelo estuvo en el mercado hasta 1920.