Interesante artículo de Nacho Vigalondo de cómo la industria de cine podría luchar contra la piratería. No, no es el típico reportaje sobre lo malo que son las p2p y que el DRM lo salvará todo. Frase resumen: El Álamo no es una sala de cine donde puedes comer, es un restaurante integrado en una sala de cine. Con lo que la broma dejaba de serlo a partir del segundo día. Al mediodía, vez de escoger la comida para acompañar la película, escogíamos la película para acompañar la comida. La foto de instalaciones y público no tiene desperdicio.
asombroso
Tratándose como se trata de reducir costes para ser competitivos,
la idea me parece todo lo contrario y muy extravagante (y quizás por eso funcione, un tiempo, porque es una novedad. En 3 años, serán un recuerdo, aunque con los yankis nunca se sabe...).
Hubo fórmulas mucho más exitosas en el pasado, como los autocines, que desprenden un encanto imposible de igualar. Queda alguno en españa, aunque quizás me equivoque, pero diría que uno por levante, otro por galicia y quizás algún otro por el sur peninsular.
Los cines siempre tendrán clientela, los padres con sus hijos, y esa clientela no la perderán jamás. Al final, el negocio estará enfocado a ellos, porque muchas salas se llenan más hoy en día un sábado o domingo a la mañana que cualquier sesión entre semana...