No hace mucho recibí una tarjeta, vía correo electrónico, con la siguiente reflexión: en el año 2002, el mundo se gastó cinco veces más en implantes mamarios y en Viagra que en investigar la enfermedad de Alzheimer; de lo que se puede deducir que dentro de 30 años habrá un gran número de personas con espectaculares tetas y poderosas erecciones pero incapaces de recordar para qué sirven.