Hay dos razones para considerar nefasto el actual escenario político, en el que, infrarrepresentados el resto de partidos estatales sólo hay ya dos divisiones (PP-PSOE y los nacionalismos). Por un lado, los dos grandes únicamente pueden ganar si descalabran al rival. PP y PSOE están condenados a enfrentarse. Ambas formaciones luchan en un escenario de tierra quemada en el que cualquier concesión ha de interpretarse siempre como una derrota y un avance del rival. Por otro, sólo el nacionalismo queda en pie para pactar.
Otro dato interesante que no me cabía en la descripción (aunque es sólo otra forma más de ver la situación actual, en realidad):
El grotesco cálculo que permiten los escaños de los seis partidos menores resulta demoledor: de los 17 diputados que suman, los 3 que pertenecen a IU y a UPyD tienen más votos que los otros 14 en su conjunto.