Javier Ojeda abrió hace ocho meses una cafetería en el parque de Santa Catalina, y desde este mes, es el responsable de que todos los miércoles, cientos de personas desayunen gratis en su establecimiento. Para el empresario, lo importante es el cliente. «Compro café italiano de 12 euros, y pese a eso, los vendo a 80 céntimos. Mi margen de beneficio se lo doy al cliente, porque saben que se pueden tomar cinco cortados al día y que su estómago no lo sufrirá»
Compra cafe caro, lo vende a 80 cents, regala el desayuno a mas de 100 personas una vez por semana y encima gana dinero. Este tio miente como un vellaco
Me imagino que si alguien va el día de los desayunos gratis y le gusta lo que ve, volverá al establecimiento un par de veces o se convertirá en un habitual, y con eso se amortizarían los desayunos gratis.
Lo chungo es que el resto de la semana no aparezca ni el Tato por allí.
Fdo. Capitan Obvius