En asamblea general del 24 de enero, el secretario general la Confederación Brasileña de Atletismo podría aprobar esta medida que no discrimina por la raza; la religión ni las ideas política sino por la velocidad de las zancadas. El dirigente defendió su postura al sostener que los continúos triunfos de corredores extranjeros podrían quitar todo estímulo a sus pares locales y perjudicar así la evolución del atletismo de su país.