El escritor Edgar Allan Poe era un gran aficionado a la criptografía, como habrán intuido ustedes después de la lectura de algunos de sus relatos, como “El escarabajo de oro”. Esta afición le llevó a publicar en un periódico, el Alexander's Weekly Messenger de Filadelfia, un mensaje solicitando que le fueran enviados textos cifrados por parte de los lectores, y que él los resolvería o descifraría. Resolvió muchos de aquellos enigmáticos mensajes, pero un lector remitió un mensaje que Poe no fue capaz de descifrar...
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Ya sabia que no podian ser tan tontos y que algo ocultaban
Una breve introducción:
users.telenet.be/d.rijmenants/en/handciphers.htm