La autora J.K. Rowling y su editorial francesa dijeron el jueves que estaban preocupados por grupos organizados de traductores, no individuos, luego de que se arrestó a un joven por publicar en internet una versión del último libro de Harry Potter. Leroy-Lena agregó que ni Gallimard ni Rowling están involucrados en el caso y que no habían demandado por daños.