#3Lo bueno que tienen los foros es que conoces las opiniones directas de gente que está en tu misma situación y de primera mano. Es un poco como la pastilla roja de matix :D
#23Algunos consideramos ya internet como nuestra segunda casa. Me hace gracia ver como fuera de internet las personas sólo pueden hacerse una idea de como somos gracias a lo poco que se ve en los telediarios. Sin embargo, nosotros hemos visto cosas que ninguno de ellos puede siquiera imaginar, y lo superamos. En cierto modo, considero que estamos mejor preparados para hacer frente a todas las adversidades de la vida real.
Personalmente, traslado todos mis problemas de la vida real a los foros y los chanes de la red, disfrutando al marginar noobs. Y cuando me canso de ello, antes de irme a dormir veo unas cuantas perversiones sexuales de efuckt o a personas muertas en nothingtoxic pensando que soy algo mejor que cualquier otra persona.
Naturalmente todo tiene su lado malo; tras sumergirse en las cloacas de la red hemos perdido todo atisbo de inocencia, retozando en cubiles de perversión que tientan a bordear la ilegalidad. Una decapitación nos parece como un programa de Los Lunnis, unas chinas pisando gatitos sólo nos produce bostezos y por supuesto ya somos del todo incapaces de tener una erección con algo que no tenga, por lo menos, varios enemas y un caballo.
Internet nos ha convertido en unos cabronanos del quince y nos ha dado los conocimientos y odio necesarios para hacer el mal.
...oh, mierda... podría ser peor, podría haber dicho Candlejack... si hubiera dicho eso entonces sí est
aunque todos sabemos que el de la primera escena es un newfag.
4chan is law
Personalmente, traslado todos mis problemas de la vida real a los foros y los chanes de la red, disfrutando al marginar noobs. Y cuando me canso de ello, antes de irme a dormir veo unas cuantas perversiones sexuales de efuckt o a personas muertas en nothingtoxic pensando que soy algo mejor que cualquier otra persona.
Naturalmente todo tiene su lado malo; tras sumergirse en las cloacas de la red hemos perdido todo atisbo de inocencia, retozando en cubiles de perversión que tientan a bordear la ilegalidad. Una decapitación nos parece como un programa de Los Lunnis, unas chinas pisando gatitos sólo nos produce bostezos y por supuesto ya somos del todo incapaces de tener una erección con algo que no tenga, por lo menos, varios enemas y un caballo.
Internet nos ha convertido en unos cabronanos del quince y nos ha dado los conocimientos y odio necesarios para hacer el mal.