Sin duda, que hay otras muchas ventajas del libro respecto a la gélida pantalla: el ritual de la biblioteca, la mirada a los estantes, los lomos con sus inscripciones, coloridos y texturas, el proceso de elección, la “degustación” del tacto, la vista y el aroma de tinta fresca o de libro añejo, el regocijo con la fácil manipulación y la flexibilidad de las hojas y el detectar en simultáneo y a vuelo de pájaro otros títulos complementarios (...) En verdad no hay competencia sino complementariedad entre el libro y la computadora.
menéame
A mí me sigue dando más infinito placer pasar unas hojas que darle a un ratón.
Ah, y no te confundas, vivo en el siglo XXI.
Trajetas, memorias, baterías...casi que me has convencido. Cuando salga la novedad del libro con olor avísame, que seguro que no me entero.