La compañía japonesa constructora de templos Kongo Gumi, fundada en el año 578, cierra sus puertas tras más de un milenio de operaciones. Los dos factores responsables: el excesivo endeudamiento durante la burbuja económica de los ochenta en Japón, que se desinfló hacia 1992 con la correspondiente recesión, y los cambios en la sociedad japonesa que han hecho descender las contribuciones económicas a los templos y, por tanto, también su edificación. Informa (en inglés) BusinessWeek.
¿Será un presagio para el futuro de las religiones?
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