¿Deben los blogueros responsabilizarse de las opiniones que los comentaristas vierten en sus bitácoras? ¿Están obligados a moderarlos y retirar los que puedan resultar ofensivos o vulnerar el honor de terceras personas? La pugna entre la libertad de expresión en la red y la necesidad de algunas empresas por controlar todo lo que se dice de ellas se ha hecho de nuevo evidente a raíz del caso de Carlos Albaladejo. La historia ha devuelto a la red una cuestión que plantea además grandes dudas legales y jurídicas.
menéame