La rehabilitación de los agresores sexuales en nuestro país está coja. A pesar de la aplicación de los programas más avanzados en la materia, el sistema falla en un punto trascendental: el seguimiento terapéutico a los agresores una vez alcanzan el tercer grado."Es absolutamente necesario que se establezca un seguimiento institucionalizado, tanto en el tercer grado como en la libertad condicional", afirma Guadalupe Rivera, que lleva 21 años como psicóloga en Instituciones Penitenciarias.
menéame