El pasado jueves se presentó oficialmente el último enlace energético europeo, entre Noruega y Holanda, con el cable submarino de mayor longitud del mundo, con un total de 580 kilómetros. El proyecto NorNed se ha desarrollado durante los tres últimos años y ha supuesto una inversión de 600 millones de euros, a partes iguales entre las empresas estatales que gestionan las redes eléctricas de ambos países, Statnett (noruega) y TenneT (holandesa). Un coste total del proyecto que las compañías esperan amortizar en 15 años.