A comienzos de la década de 1960 el psicólogo Albert Bandura realizó un experimento sobre aprendizaje y agresión. Un grupo de niños en edad pre-escolar veía una película en la que un adulto golpeaba a una muñeca de plástico con un martillo, la pateaba y la abofeteaba. Después se dejó a cada niño solo en una habitación con juguetes entre los que estaba la muñeca. Muchos no sólo imitaron al adulto en su conducta sino que idearon nuevos métodos de agresividad hacia la muñeca. Los que no habían visto el vídeo no mostraron ninguna conducta agresiva.
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Es más, cuando en alguna ocasión he encontrado a quien que me ha llevado la contraria al respecto lo he solucionado serenamente partiéndole la cara.