Cuando he ido a mirar mi correo, un sudor frío me ha recorrido el espinazo seguido de un juramento de los malsonantes: ¡Estoy hasta las [PITIDO LARGO E INTENSO] de Facebook! El 50% de los correos eran o bien mordisquitos, o bien abrazos, o escrituras en mi FunWall, o miles de pijadas más. Aún sigo sin saber qué aporta esta comunidad, a parte de tener unas condiciones para la autoría del material de lo más sospechosas...