Su rostro en las últimas comparecencias muestra que los días de vino y rosas se acabaron para este hombre que salió del mayor banco de inversión de Estados Unidos con un buen fajo de billetes en su bolsillo. De hecho, a los más de 30 millones de dólares anuales que ganaba, se le sumaron otros 500 millones de dólares resultantes de la venta de las acciones que tenía de la entidad, y todo ello sin tener que pagar impuestos sobre el capital gracias a su nuevo cargo en el Gobierno de Estados Unidos.
menéame