En 1702 las finanzas españolas se encontraban una vez más en muy mala situación. Desde hacía tres años no llegaban de las Américas ni una pieza de oro, ni una onza de plata. Las esperanzas se habían centrado en la flota del año 1702 confiando en que la parte correspondiente al Tesoro fuera ésta vez importante. La planificación de la Flota de la Plata fue minuciosa y nada se dejó al azar; para empezar se eligió para su mando a un marino experimentado, el General don Manuel de Velasco y Tejada, que ya había cumplido con éxito misiones similares..
La pena es que Vigo no promocione nada todo esto.
Cuando llega la flota a la ría, no va a Vigo (sería un puerto expuesto al ataque y no estaba preparado) sino a la Ensenada de San Simón, hacia el puerto de Redondela y protegido por el estrecho de Rande (donde está ahora el puente de la autipista) que existían un par de pequeños fuertes, maltrechos y mal armados.
Los diputados de la Provincia de Tui (la existente en la vieja división), que se correspondían con hidalgos y burgueses de la ciudad de Tui (a 30 km de Vigo) recibieron órdenes de organizar la defensa y el desembarco del tesoro ante la inminente llegada de la flota anglo-holandesa (quienes estaban esperando a la flota de indias en el cabo de San Vicente). Se organizaría la defensa de los fuertes de la ría con hombres y pertrechos (con lo que se podía que no había gran cosa) y se reunirían más de trescientos carros de bueyes en toda la provincia de Tui para recoger el tesoro en Redondela.
La operación era complicada y se consiguió, gracias a esa plata Felipe V pudo "ganar" la guerra de Sucesión.
Los galeones de Rande estaban vacios cuando llegaron los anglo-holandeses, y durante la batalla sólo pudieron capturar al Santo Cristo de Maracaibo que era uno de los buques insignia de la Armada, y tenía suficiente valor (seguramente también llevaría sus cositas en las bodegas) como para llevarselo, lo que ocurrió fue que una vía de agua impediría que se lo llevasen hundiendose el navío cerca de las islas Cíes.
Para agradecer el trabajo de la ciudad de Tui en el salvamento del tesoro Felipe V enviaría un real cédula al Ayuntamiento de la Ciudad de Tui expresándole su más sincera gratitud y total disposición.