El centro de Ketzin, cerca de Berlin, forma parte del proyecto CO2SINK, que pretende demostrar que la captura y almacenamiento de CO2 en el subsuelo es una forma viable de contrarrestar el calentamiento global. En Ketzin se bombearán unas 60.000 toneladas de CO2 hacia una zona de rocas porosas a más de 600 metros de profundidad durante los proximos 2 años, empezando ayer lunes.