En esta historia se refleja la indefensión que tenemos cuando a una gran compañía les da por telefonearnos cada dos por tres. En este caso en Barclays confunden al autor con un moroso, pero quién no ha sufrido alguna avalancha de llamadas para que compres el producto X o te cambies el ADSL o el móvil de operadora. Un asco.
menéame
Desde mi punto de vista, una vergüenza que tengas que perder tu número de teléfono de toda la vida por algo así.
Muerto el perro se acabó la rabia.