Tiene 24 años y el dudoso honor de ser el primer hacker gallego condenado por delitos informáticos. En el mundo virtual en el que se fraguó su condena pactada de un año, que lo librará de entrar en la cárcel, se hace llamar Adriss, apelativo con el que se coló en el 2003 en la red informática de la Universidade de Vigo.