Qué curiosa es Alemania. Es el primer lugar en el que las autoridades nacionales otorgan oficialmente la categoría de "cultura" a los videojuegos. Pero también es el país en el que una ciudad puede prohibir los juegos de ordenador en los que los participantes se disparan unos a otros. Son los ciudadanos, y nunca los políticos quienes deben otorgarle, o no, la categoría de cultura a este tipo de obras. En España esto se podría traducir en juegos de mala calidad y cobro del canon digital por parte de los creadores y editores de videojuegos.
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