Dos de los galardonados recientemente con los Premios al Inventor Europeo del Año estuvieron motivados por vivencias personales. El ganador en la categoría de investigación de PYME se dedicó a crear una máquina más eficaz para la exploración ocular después de que su hijo se quedara ciego de un ojo. Por su parte, Van L. Phillips, premiado en la categoría de investigación extracomunitaria, se adentró en el campo de las prótesis tras perder una pierna en un accidente de esquí acuático.
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