#1Interesante perspectiva, me parece acertadisimo. Ademas, los sindicatos están politizados cuando deberían ser una organización independiente de cualquier partido politizo, para responder cuando supuestos partidos de "izquierdas" propugnan medidas claramente desventajosas para la mayoría trabajadora.
#3Cubaman: no estoy de acuerdo. Cada vez estan menos politizados, pero mas "partidizados". Hace mucho que se olvidaron de algunas de las razones por las que empezaron a existir, de las cuales una de las mas legitimas era la de intentar evitar abusos. Al final, hemos llegado a un punto en el que todo es puto clientelismo!
#4Desde que dijeron que era mejor no pedir aumentos salariales para que se modere la inflacción, han dejado muy claro a qué juegan...los sindicatos son simplemente un mecanismo más de poder, cuyo objetivo es hacer creer a la gente que hay alguien defendiendo sus derechos, de ese modo cualquier intento de cambiar las cosas no moverá nunca a mucha gente, pues siempre estarán los sindicatos "negociando". No tienen como asociados a ni una ínfima parte de los trabajadores del pais, pero para montar el papel, sobran.
#6Por qué se callan ?? Por que tienen que comer y desde que están subvencionados estamos jodidos!! Yo estoy pensando en quitarme del que estoy anotado.. porque no me solucionan nada... ni a mi ni a nadie! Esto es flipante: empleo.blogia.com/2007/070214-los-sindicatos-solo-representan-al-17-4-p
#9Si y no redjaad. De acuerdo en que hay que moverse y en que lo hemos hecho poco, pero no les puedes pedir a chavales de 18 años ( edad que teníamos en los 90) que lleven el peso de la negociación. La cagaron ellos, no nosotros;
#11Tiene mucha razón.
No olvidemos que en las empresas muy pocos trabajadores se mojan y forman sindicato. Estamos acostumbrados a que nos hagan la cama y nos quejamos por que nos la hacen mal.
#13Los sindicatos juegan a "vamos a intentar trincar como los partidos políticos". En este país no tenemos suerte, cuando sale alguien a intentar "arreglarle la vida a los demás" la que suele arreglar es la suya usando las de otros como excusa.
#14Pues sí, pero no solo. Desde luego, algo de razón tiene el que ha escrito ese artículo, pero necesita algunas precisiones. Si es verdad (que no lo sé y tampoco aporta dato fiable alguno el artículo) que la mayoría de los militantes son funcionarios y/o cincuentones eso es sencillamente porque los más jóvenes no militan. No militan, no participan, pero quieren que sus demandas sean tenidas muy en cuenta. Bien, ¿pero no sería mejor que se comprometieran algo con las vías de participación de nuestra sociedad y se dieran una vueltita por los sindicatos para intentar cambiar las cosas en vez pasarse el día llorando?
Por otra parte (y en esto que voy a contar tengo experiencia directa), los tan sufridos mileuristas son en muchos casos unos cagones. Cuando se les ha llamado a actuar, es decir, cuando se han planteado movilizaciones o huelgas no han participado en ellas en ninguno de los casos. Casi siempre alegan temer por su seguridad laboral ¿Y cómo creen que la tienen y que poseen todavía algunos derechos que se niegan a defender? Pues porque muchos de esos cincuentones se han movilizado, han hecho huelgas y, en no pocos casos, han sufrido por ello represalias. Los derechos laborales no es algo que se consiga de una vez para siempre. Si no se lucha por ellos, adiós.
Y otro cuento es la adscripción política de muchos de ellos. Afectos al liberalismo económico más salvaje, luego se quejan cuando no les va bien. O sea, aceptan los postulados del capitalismo pensando que ellos serán triunfadores, pero cuando comprueban que no es así, se vuelven revolucionarios de barra de bar, porque luego en el centro de trabajo, que es donde hay que hablar y actuar, se callan y no les preocupa si esa actitud les deja a ellos y a sus compañeros con el culo al aire. Son pocos (y, repito, tengo experiencia directa) los que de verdad se mojan. Por cierto, en todos los casos que conozco, el empresario siempre ha valorado mejor a los que tienen el valor de hablar, aunque solo sea porque los temes, porque sabe que detrás de ellos hay sindicatos y mucha gente; pero los que se limitan a llorar y a echar soflamas en la cafetería, no suelen ser muy valorados ni tomados en serio. Porque son débiles y, encima, llorones.
Es bueno insistir en el tema como dice 2 y que cuando nos cueste llegar a fin de mes recordemos el origen de todo.
No olvidemos que en las empresas muy pocos trabajadores se mojan y forman sindicato. Estamos acostumbrados a que nos hagan la cama y nos quejamos por que nos la hacen mal.
Por otra parte (y en esto que voy a contar tengo experiencia directa), los tan sufridos mileuristas son en muchos casos unos cagones. Cuando se les ha llamado a actuar, es decir, cuando se han planteado movilizaciones o huelgas no han participado en ellas en ninguno de los casos. Casi siempre alegan temer por su seguridad laboral ¿Y cómo creen que la tienen y que poseen todavía algunos derechos que se niegan a defender? Pues porque muchos de esos cincuentones se han movilizado, han hecho huelgas y, en no pocos casos, han sufrido por ello represalias. Los derechos laborales no es algo que se consiga de una vez para siempre. Si no se lucha por ellos, adiós.
Y otro cuento es la adscripción política de muchos de ellos. Afectos al liberalismo económico más salvaje, luego se quejan cuando no les va bien. O sea, aceptan los postulados del capitalismo pensando que ellos serán triunfadores, pero cuando comprueban que no es así, se vuelven revolucionarios de barra de bar, porque luego en el centro de trabajo, que es donde hay que hablar y actuar, se callan y no les preocupa si esa actitud les deja a ellos y a sus compañeros con el culo al aire. Son pocos (y, repito, tengo experiencia directa) los que de verdad se mojan. Por cierto, en todos los casos que conozco, el empresario siempre ha valorado mejor a los que tienen el valor de hablar, aunque solo sea porque los temes, porque sabe que detrás de ellos hay sindicatos y mucha gente; pero los que se limitan a llorar y a echar soflamas en la cafetería, no suelen ser muy valorados ni tomados en serio. Porque son débiles y, encima, llorones.
www.cnt.es/Documentos/DocOtra.htm