Un día hicieron el 'hatillo', se despidieron entre lágrimas y abrazos de los suyos, compraron un billete de ida, sin vuelta, y partieron hacia un futuro incierto. 98.256 castellanos y leoneses se vieron obligados, a partir de los años cincuenta del pasado siglo y por infinitas razones, a huir de su tierra y poner entre ella y su nuevo hogar cientos de kilómetros, quizá miles. Ahora esos mismos ciudadanos tienen las puertas abiertas a sus orígenes. Y es que la emigración de ayer tiene hoy billete de vuelta. 10.500 ya lo han utilizado.
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