Las noches de verano son ideales para reunirse alrededor de una hoguera contando historias de miedo. La de hoy es una de esas historias, que me llegó por e-mail hace ya unos cuantos años y que asegura, como tantas otras, ser absolutamente real: la historia del coche fantasma.
menéame
He encontrado la de la niña del coche (la de la curva) en un recoplilatorio, pero esta es diferente (esta es la cachonda :-D)