Penélope estaba comiendo con sus amigos en un bello restaurante, cuando de repente perdió el habla. Tan sólo podía balbucear. Corrió al hospital. Nuestra amiga Penélope había sufrido un ataque cerebral. Lo que sucedió fue que Penélope dejó de tomar su medicación para la presión “por que se sentía bien...
Un hombre con mucho sobrepeso va al médico:
- Doctor, creo que soy estéril.
- De estéril nada, usted en todo caso sería Obélix.
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Un hombre muy peludo va al médico:
- Doctor, dígame usted, ¿qué padezco?.
- Puez azí a zimple vizta padece uzted un ozo paddo.
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- Doctor, que me quemé.
- ¿Que te que té?
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- Pues me temo que tiene usted la enfermedad de Johnson.
- ¿Y es grave, doctor?
- Aún no lo sabemos, señor Johnson.
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Un hombre del campo lleva a su hija al médico:
- Verá usté, doctor, ej que mi hija lleva un tiempo que no quié salí ni tié ganas de na ni na de na. Está como mohína, ¿sabusté?.
- Bien, hágala pasar y la auscultaré.
El médico le hace un reconocimiento rápido a la chica y sale a hablar con el padre:
- Verá, creo que lo que su hija necesitaría sería un coito.
- Pos na, déselo usté mismo.
- Pero hombre, a mí me da mucho reparo con usted aquí delante... bueno, haremos una cosa: voy a llamar a mi ayudante y que sea él el que lo practique.
- Na, usté manda que pa eso es aquí el médico doctó.
El ayudante del médico se mete tras el biombo y al rato empiezan a escucharse los gemidos de la chica, y el padre le dice al médico:
- Doctó, porque usté y yo sabemos lo que es un coito, que si no yo diría que se la está cepillando.
-Pues hombre, depende de la cantidad.
- Tiene usted piedras en el riñón.
- ¿Y es grave, doctor?
- No, grave no, es grava. Arenilla.
-Y que tal? dió con lo que tenías?
-Casi. Me ha cobrado 40 euros y llevaba 42