Los ciudadanos van a tener que apretarse el cinturón. Los trabajadores verán cómo se congelan sus salarios y sus expectativas de ascenso. Algunos ya están sufriendo el paro. Pero la mafia que une a los políticos y a los constructores sigue activa después del pinchazo de la burbuja. La corrupción moral ya no consiste en la administración de los permisos de construcción y las recalificaciones. Ahora pretenden meter la mano directamente en los Presupuestos Generales del Estado.
menéame
El partido del gobierno no pagará ningún coste, porque somos el país de la pandereta. Es mas, veremos a muchos españolitos defender esta medida. Y eso lo saben en Moncloa.
Ahora, tampoco creo que el pp hiciera nada bueno en esta situación.
Es necesario que la sociedad tome conciencia y se organice para que le hagan caso.