Supone una denuncia de la situación de hacinamiento y falta de medios que se vive en las cárceles, pero no es capaz de hacer una crítica necesaria sobre los fundamentos de la pena privativa de libertad en la actualidad.
#1Es muy fuerte que por llevar una bolsa de maría para ti y para todo el año, tras la cosecha, te desgracien la vida en una prisión... eso si que tiene delito... :roll:
#3#2 Si a un lugar en el que las celdas, pensadas para uno o máximo dos personas, se encierran tres, cuatro, cinco o más, le quieres llamar hotel, allá tu.
Si a un edificio en el que te encierran y te prohíben prácticamente todo contacto con el exterior, le quieres llamar hotel, allá tu.
Si a un lugar en el que tu vida se regula por unos horarios rígidos, los cuales te marcan cuando debes levantarte, acostarte, cuando puedes pasear y cuando no, allá tu.
Si a un lugar en el que no puedes comportarte tal y como eres, y tu vida se limita a actuar segundo tras segundo de la manera que otros consideran correcta, sólo para tener la posibilidad de ver durante unos minutos a tu mujer o hijos, le llamas hotel, allá tu.
La próxima vez que inicies tu cena, pases parte de la noche en el ordenador, salgas a pasear o cualquier otra cosa, piensa en ese momento la gran cantidad de personas que son obligadas a meterse en sus celdas y escuchan como el cerrojo se desliza al otro lado de la puerta. Y tampoco olvides la restricción de derechos a la que legalmente están sometidos, y la restricción de derechos y libertados que realmente se dan en la práctica, pues difieren.
Si a un edificio en el que te encierran y te prohíben prácticamente todo contacto con el exterior, le quieres llamar hotel, allá tu.
Si a un lugar en el que tu vida se regula por unos horarios rígidos, los cuales te marcan cuando debes levantarte, acostarte, cuando puedes pasear y cuando no, allá tu.
Si a un lugar en el que no puedes comportarte tal y como eres, y tu vida se limita a actuar segundo tras segundo de la manera que otros consideran correcta, sólo para tener la posibilidad de ver durante unos minutos a tu mujer o hijos, le llamas hotel, allá tu.
La próxima vez que inicies tu cena, pases parte de la noche en el ordenador, salgas a pasear o cualquier otra cosa, piensa en ese momento la gran cantidad de personas que son obligadas a meterse en sus celdas y escuchan como el cerrojo se desliza al otro lado de la puerta. Y tampoco olvides la restricción de derechos a la que legalmente están sometidos, y la restricción de derechos y libertados que realmente se dan en la práctica, pues difieren.