Llama la atención algunos de ellos. Por ejemplo la explosión combinatoria del número de partidas posibles en el juego del ajedrez es muchísimo mayor que el número de átomos del universo. Un ordenador con una memoria capaz de almacenar una partida completa en un solo átomo tendría, que ser de un tamaño muy superior a nuestro universo, para poder resolver el problema de la partida perfecta con fuerza bruta y con independencia del tiempo que tardara en resolverlo.
menéame