Los pacientes de la enfermedad de Parkinson a quienes les implantaron electrodos en el cerebro mejoraron sustancialmente más que los que sólo tomaron medicamentos, según el mayor experimento hasta la fecha de estimulación cerebral profunda. El estudio, que observó a los pacientes durante seis meses, ofrece las noticias más alentadoras para los que padecen Parkinson. La nueva técnica redujo los temblores, la rigidez y la sacudida de los miembros y permitió a los sujetos moverse más libremente durante casi cinco horas más por día.
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