Según relata en su carta, "un día me tiraron [los monitores] del brazo arrastrándome escalera abajo y arriba me pegaron dos hostias...". La niña insiste asimismo en que "también me encerraban en unas celdas de un metro por un metro, donde estuve hasta una semana metida" y defiende que "he visto maltratar a más chicas en el centro hasta que me tocó a mí y no aguanté. Por eso me escapé de allí. El problema no es mío, es del centro, de los monitores, porque yo sola no soy la que dice y sufre esos abusos, así que haré cualquier cosa para no volver"
Salu2
En mi opinión tenían normas y maneras de hacer que eran contraproducentes, "antieducativas", diría yo. De hecho he dejado de intentar trabajar en educación, porque me parece que todo el sistema está equivocado, desde la raíz.
Al "sistema" no le interesa crear ciudadanos capaces de ser autónomos y de pensar por sí mismos; sólo que obedezcan y tengan los conocimientos necesários para desempeñar un trabajo. Que acaten decisiones injustas y sigan con esta locura.
Por eso... falla.
Y el "problema" no está en los chavales, sinó en los padres y educadores, en una sociedad suicida, drogada, anestesiada, aborregada, donde la hipocresía es virtud y la mentira es cordura.
La reacción de ira y voluntad de cambio de muchos jóvenes es lo natural y sano. Lo enfermo es "el sistema".
Eso creo yo.