Eli
48meneos

Mi madre es una miserable

Mi madre yace sobre unos cartones, en una acera de la Gran Vía. Exhausta y humillada, está más que harta de ser consciente de haber muerto sin morir. Resignada a la incomodidad, al vilo y a cohabitar con la sorna de los altivos. Conoce bien el mareo de no comer, y el dolor de las miradas y las no miradas de los viandantes. Mas hela ahí: gorda y sucia; hedor entremezclado –sudor de pliegues– del sol de media tarde… permanece intenso, empapado en los mugrientos harapos deshilachados que mal cubren su panza y sus tetas caídas.

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menéame