Las protestas por el alza de los precios de los combustibles se han extendido por buena parte del mundo y han creado un clima de crisis a escala mundial. La ola de manifestaciones y las huelgas de transportistas amenazan las despensas de los supermercados y el suministro de carburantes. Los ciudadanos se apresuran a aumentar el tamaño de sus compras para anticiparse a la escasz de alimentos y los coches acuden raudos a llenar el depósito en las gasolineras.
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